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Sobre nosotros

¡Hola! Soy Ronnier, CEO de Cantademia y en esta página quiero comentarte sobre nosotros y algo de mi historia.

Tal vez reconozcas en nuestro camino el tuyo propio.

Cantademia tiene un propósito

"En Cantademia, despertamos la confianza y la creatividad de los niños, utilizando el canto como una herramienta poderosa para el autoconocimiento y la expresión. Transformamos a nuestros estudiantes en líderes inspiradores y artistas expresivos."

Pero todo tiene un inicio y hoy quiero contártelo con una pequeña historia, la mía porque, gracias a ella, nació Cantademia.


Mi historia personal

Como te digo mi nombre es Ronnier, soy CEO de Cantademia. Joven aún, jeje... pero todo tiene un inicio.

Te lo cuento.

Aunque en mi familia no hubo cantantes profesionales en generaciones, la música formaba parte normal de nuestra vida diaria:

Nos despertábamos con instrumentales de piano que mi papá grababa en casetes y luego del colegio, hacíamos las tareas escuchando música criolla, boleros, blues, y rock and roll, escuchaba cantar a mi mamá a Lucha Reyes o a mi papá a Pedro Infante.

Mis padres, sin querer, infundieron en mí el amor por la diversidad musical.

Y, aunque me hubiera encantado, de niño no recibí formación musical porque en mi familia no podíamos asumirlo.

Pero además tenía otro problema... la timidez. Ya te cuento. 

Este soy yo, a los 6 años de edad, junto a mis hermanos. ¡Qué niño más lindo! Jeje.

Ronnier y sus hermanos

Cuando era niño, la timidez era mi sombra constante.

Recuerdo, cuando en el colegio, en primero de primaria, nos hicieron salir al frente de niños durante una pequeña exposición, frente a toda mi clase. Mis manos temblaban, el rostro se me enrojeció y me puse a llorar.

Y no solo en el colegio, en las mismas reuniones familiares, mientras mis primos jugaban todos juntos, yo solía quedarme sentado porque me sentía corto para relacionarme con ellos. Quedaba paralizado.

Pero la música cambiaría eso un día.

Ahora, para ser sincero, pienso que a pesar de mi timidez tuve suerte. Ahora los papás la tienen más difícil porque ahora los niños se aíslan en los dispositivos electrónicos y las redes sociales.

Pareciera que todo está bien, que les dan algo de tiempo libre a ustedes, sus papás pero, saben en el fondo que algo no va bien porque ellos ya no se comunican, no se expresan como ustedes lo hacían de niños.

Contra eso, es que Cantademia nació. Para lograr niños con más confianza y conectados a sus emociones.


Yo me encontré de verdad con la música, en una actuación cuando cursaba primero de primaria.

Aún recuerdo ese día especial. Yo estaba a la altura de esa foto en primer grado de primaria; era el Día de la Madre, en mi colegio y uno de mis compañeritos de salón subió al escenario, y con la sencillez de una flauta dulce, tocó una melodía que transformó el aire mismo.

Ya no recuerdo que canción fue, pero sí la emoción que sentí. Algo dentro de mí resonó profundamente. La piel se puso chinita.

Así, empecé un viaje de descubrimiento, expresión y, en última instancia, de compartir mi canto y luego a ser el alma de la academia de canto más importante de Hispanoamérica.

Pero saltémonos un poco, vayamos a...


Los duros años adolescentes

En mi colegio conforme fui creciendo, en lugar de participar de la banda o la orquestina, me llamó mucho la atención los grupos juveniles porque además el colegio era católico.

Por eso empecé a asistir a ellos los fines de semana para el catecismo y jugar fútbol. 

¿Y la música?

Bueno, se había convertido, para esos primeros años de secundaria, en mi mundo personal...

Desde que llegaba del colegio me encerraba en mi cuarto y por horas cantaba (o mejor dicho gritaba).

En ese canto, soltaba toda la frustración y molestia que, yo como adolescente normal, guardaba. La música era el espacio donde me encontraba con mis emociones.

Pero para ser honesto, con mi canto tentaba mucho la paciencia de mi familia.

Me tiraban zapatos contra la puerta, gritaban que me callara y en alguna oportunidad que me porté mal, mi madre me quebró una guitarra en la cabeza.

No exagero pero ya está perdonada, no se preocupen, jeje.

"¡Ronnyyyyyy, cállateeeee!" -Era el grito normal luego del almuerzo.

Eso por cerca de 8 años.

No cantaba solo por diversión sino para soltar todo el estrés y ser yo mismo.

En mi mundo, mientras cantaba dentro de mi habitación, era un gran cantante, con estilo que llegaba a los súper agudos. Era una estrella de la música.

... Y eso pronto iba a cambiar.

Ronnier adolescente

Un día llegó un nuevo sacerdote al colegio. Entró con ideas de reorganizar la banda, la orquestina y de pronto todo el colegio se vio obligado a participar de rondas eliminatorias para un festival de la canción que organizaría el colegio.

Las rondas eliminatorias serían frente a los compañeros de todo el salón.

Los finalistas cantarían ante los padres de familia y alumnado en general, en un escenario y con orquesta.

Yo contaba con 13 años de edad.

Para esto, yo seguía siendo un chico tímido, sensible que prefería desgañitarse cantando dentro de su habitación sin que nadie lo viera. Nunca había actuado en alguna reunión familiar.

Pero al igual que todos, debía cantar frente a mis compañeros y participar en ese festival.

Uff.

La primera vez que canté no la olvidaré jamás. Lo hice tal como lo hacía en mi habitación, soltándolo todo, creyéndome una estrella, sin importar que al frente mío, estaban todo mi salón.

... una banda de cuasi delincuentes buleadores, jeje. Ok, tal vez exagero. No, no exagero.

Y yo canté libre.

Sin afinar una sola nota.

Para ese entonces era muy estudioso. Era el primer puesto en las notas de toda la secundaria ganado a fuerza de empeño por varios años de trabajo duro.

Pero mientras cantaba perdí toda mi reputación. Fue peor de lo que te puedes imaginar.

Salir al frente del salón, empezar a cantar y escuchar risas fue todo solo un momento. Luego las risas se convirtieron en carcajadas y esas carcajadas se convirtieron en burlas.

La canción se hizo interminable y en ningún momento dejé de cantar con los modos propios de una estrella del rock, pero esa presentación, mi primera presentación "pública" fue motivo de 10 años de bullying por parte de mis "amigos".

No hay nada más cruel para un chico tímido que te den en donde más duele: los sentimientos.

Aquí, con la banda de bulea... perdón, mis compañeros del salón.

Algunos de mis compañeros del salón

Pero aquí viene un tema importante.

Es algo que tiene que ver con mi personalidad.

Cuando algo no me sale bien o alguien se burla de mí, no me dejo. Le doy la contra. Me esfuerzo más, encuentro motivación y trato de eliminar esa debilidad.

O sea, soy picón.

Y como se habían metido con algo que yo quería, me puse a ensayar como si de ello dependiera mi vida.

Como en casa no podíamos permitirnos pagar un profesor de canto, pedí apoyo a los músicos de la orquestina para que me enseñaran algo, busqué todas las clases gratuitas de canto que se anunciaban en los periódicos de ese tiempo y busqué un libro que hablara de técnica vocal.

Me puse a ensayar una y otra vez la canción con la que participaría en el resto de las fases eliminatorias. El concurso era a fines de año y tenía 6 meses para ensayar.

Y ensayé esa canción, día a día por 6 meses.

Quería ganar. Pero además quería lograr varias cosas...

No era solo cantar bien, quería demostrar que mi mundo interior era importante. La música representaba mi forma de expresión de mi mundo interno con el externo.

Al ganar ese festival no solo lograría desquitarme de mis compañeros sino que me desharía de mi timidez y comunicaría mejor lo que llevaba dentro.

Conforme fueron pasando las semanas fui superando las diversas fases de las eliminatorias. Así es, lo iba logrando frente a compañeros que cantaban bien.

Creo que el jurado veía más mi empeño que mi calidad.

Así llegó el gran día. La final.

Éramos 10 alumnos en un evento ante padres de familia, alumnado y personal docente. Buen equipo de sonido, y luces. Todos cantando por lograr su sueño en la música.

Yo tenía 15 años.

Una de las primeras presentaciones artísticas

Me gustaría decir que gané pero no fue así.

Estuvo reñido y definitivamente habían mejores cantantes que yo, aunque no tan apasionados como yo.

Quedé en segundo lugar.

Obviamente, eso no fue suficiente para callar a mis amigos quienes me siguieron molestando, como dije, por años.

Pero no importó que perdiera, me sirvió para darme cuenta que podía superarme, gané confianza en mí mismo. Aprendí que podía luchar sin dejarme vencer.

Fue un pequeño momento de felicidad. Sin embargo, con esa pequeña victoria se gestaba algo mucho mayor, pues para ese momento empezaba a soñar con dedicarme a cantar por el resto de mi vida, tal vez para seguir empoderándome emocionalmente.


El canto como profesión

Al terminar el colegio salí en segundo lugar en el orden de mérito.

Mis papás estaban contentos conmigo.

Y claro, tenían la esperanza en que fuera el primer médico de la familia, tal vez abogado, quizá economista...

Pero a mí me gustaba cantar.

También me gustaba participar de las actividades pastorales y sociales de mi colegio. Mi sensibilidad me hacía estar pendiente de cómo mejorar la vida de los demás aunque sea repartiendo pan y chocolate caliente.

Así que, cuando mis padres me preguntaron a qué me dedicaría se llevaron tamaña sorpresa cuando les dije que quería ser cantante y que en mis canciones compartiría buen mensaje a los demás.

No se lo tomaron nada bien. Se preocuparon.

De veras se preocuparon.

Mi mamá dijo que ya me imaginaba muerto de hambre tirado en la calle pidiendo limosna, (así de dramático), mi papá, en silencio y llevándose las manos a la cabeza repitiendo, que de eso nadie vivía.

Escuchar esa falta de apoyo dolió. Más cuando dijeron que no invertirían un centavo en profesor de canto o clases de música.

El tiempo ha pasado y puedo decir que los entiendo completamente.

No tenían las razones adecuadas porque en la familia no habían músicos o cantantes y solo trataban de convencerme con las únicas armas que usan los que no tienen razones: asustándome. Además eran años difíciles para la economía.

Ellos son buenos, se sacrificaron mucho por mí pero mi camino era diferente y entendí desde pequeño que la vida es corta y vale la pena arriesgarse por lo que uno entiende debe hacer en esta vida.

Los quiero mucho y les estoy eternamente agradecido por lo que han hecho por mí pero cada uno debe seguir su camino. Y en mi camino era necesaria la música para las cosas más fuertes que la vida le pondría a este niño tímido que llevaba dentro.

Una de ellas, era la formación de Cantademia.

Con el tiempo, de hecho, ellos cambiaron. Por ejemplo, en esta foto ellos me acompañan en la presentación de mi segundo disco.

Familia de Ronnier en la presentación de su disco

Ellos tenían esperanzas de otro tipo en mí. Y como entendí que estaba solo, me puse a conseguir educación musical por mi cuenta.

En ese tiempo la Internet y el dinero eran escasos por no decir nulos, así que fui a todas las clases gratuitas que pude, conversé con todos los profesores de canto de esas clases y asistí a todos los ensayos de amigos músicos.

No era solo una cuestión de dar la contra, es que en realidad no me imaginaba otra forma mi vida.

En esos años sabía que la vida del cantante era cantar, viajar y eso me gustaba porque aunque nunca había salido de mi casa, aprendía de culturas extrañas con personas que pensaban de forma diferente en lugares lejanos gracias a los almanaques mundiales que mi papá me regalaba cada año.

Y yo quería tener acceso a eso. El canto era mi mundo ideal porque me permitía viajar y compartir ideas buenas.

Así, apenas una semana luego de salir del colegio, escribí mi primera canción con una guitarra que me prestaron. Un par de años después estaba realizando mis primeras presentaciones gratuitas junto con amigos de la parroquia.

El primer concierto de Ronnier con banda

Mientras tanto la calle estaba dura.

Eran años convulsionados con la crisis económica en Perú, luego de Fujimori, inestabilidad política y social. Mi familia estaba golpeada en la economía y yo no podía pedirles nada. Ellos querían apoyarme pero no en la música.

Luego de pensar mucho, de sentirme solo y soñar, se me dio por el sueño más loco de todos: Tenía que grabar un disco.

Así como lo lees: Grabar un disco.

No tenía un centavo, no sabía por dónde empezar pero sabía que eso era lo que tenía que hacer.

Estaba loco, jaja.

Fui donde un sacerdote de los de mi parroquia, salesianos, y le conté todo. Tuvo compasión por mí y me habló de un ex-alumno dueño de un estudio de grabación y hasta me hizo una carta en la que le pedía me ayudara según su disponibilidad.

Le agradezco muchísimo a ese sacerdote.

Se trataba del maestro Lucho Collantes. Era el tecladista de Eva Ayllón, había grabado los arreglos de uno de los primeros discos de Gian Marco y constantemente tenía giras por todo el Perú.

Su estudio de grabación estaba a 2 horas de mi casa, en bus, pero era mi única opción.

Me atendió en su estudio y le hablé sinceramente, le presenté mis canciones grabadas en casete. Recuerdo que me costaba muchísimo por mi carácter tímido.

No le hablé solo de mi gusto por la música, sino de mi deseo de compartir buen mensaje.

Fui sincero. Le dije que no tenía experiencia ni dinero.

Yo era alguien que le haría perder tiempo, clientes y dinero, no había qué ganar de mí pero me escuchó atentamente, creo que vio mi sinceridad y me dijo:

"Ok grabarás pero tienes que tomarte esto en serio" y le respondí: "Cuente con eso, profesor".

Así, empecé a grabar. Un mundo entero nuevo para mí.

Luego de un mes me llamó y me dijo que ya tenía los arreglos de la primera canción y fui de inmediato a escucharla.

La escuché ese día en sus parlantes de estudio y me emocioné tanto que el profesor tuvo que alcanzarme agua. La pelea estaba valiendo la pena.

Ese mismo día grabé la voz. ¡Pronto tendría un disco!

Grabando su disco

Una noticia dura, tristezas, retos...

El maestro Lucho era una persona noble y buena, era divertido en las sesiones de grabación y sinceramente le quería bastante.

Tenía una inmensa cantidad de trabajo pero creo que conmigo se relajaba un poco, le gustaba escuchar las historias de mis canciones.

Aunque los mejores músicos del país le pidieran hacer arreglos musicales y grabar en su estudio, tenía tiempo para escuchar a un muchacho soñador.

Pero nada te puede preparar la realidad como una desgracia...

A la mitad de la grabación, su secretaria me llamó: 

"Ronnier, quiero informarte que esta próxima semana no habrá grabación y estamos viendo la continuidad de tu proyecto. Por el momento está en veremos".

"¿Qué pasa?, ¿puedo ayudar en algo" -le dije.

"El maestro Lucho ha fallecido esta mañana. Le dio Surmenage este fin de semana (síndrome de fatiga crónica) y su cuerpo no resistió." -Luego se puso a llorar por el auricular.

A mí, se me cayó el mundo encima. Él no era solo el que me permitía grabar gratis en su estudio, se había vuelto casi un padre musical del cual aprendía a entrar en un mundo totalmente desconocido.

Todo quedó paralizado por un año entero.

Lo que lograba juntar de un trabajo dando clases de psicología y ciencias sociales, no alcanzaba para pagar el valor de las grabaciones. Además estaba tomando clases de canto, así que paciencia no más.

Pasó el tiempo y logré conversar con el nuevo encargado del estudio, que asumía los compromisos de trabajo.

Luego de algunas semanas de insistir, me aseguró que continuaría con mi trabajo en las mismas condiciones.

Creo que una de las razones de porqué aceptaron ayudarme era porque mis canciones eran de mensaje. Trataban de animar, de ayudar a las personas, de dar respuesta a los problemas que tenían.

Ellos, mis mecenas, veían la bondad de las canciones y querían colaborar en mi proyecto. Y ese proyecto, era mi motor, era algo por lo que valía la pena trabajar duro, casi hasta la obsesión porque ayudaba a quien escuchara mis canciones.

Y logramos terminar el disco luego de 2 años. Estaba feliz. 

Gracias a personas de muy buena voluntad que ya no nos acompañaban, lo había logrado.

A ellos les agradezco profundamente tal como a mi familia.


Hora de hacer giras

De ahí en adelante empecé a presentarme en varios espacios, no solo religiosos sino también educativos y cívicos. Por donde pudiera colarme, todo era bien recibido.

¿De qué sirve cantar si te lo guardas todo para ti?

Hasta ahora no puedo entender cómo ese chico tímido que a veces no se levantaba de la cama por temor a lo que el día le trajese, pudo dar conciertos frente a cientos y a veces a miles de personas.

Sin duda, creo que es el poder de la música. No era solo placer al cantar, era lo que la música hacía en mí, y el valor de un gran proyecto que ayudaba a la gente, no hacía sentir en mí más que una gran responsabilidad.

Aquí, algunas fotos de esas presentaciones:

En Pisco, un mes después del terremoto.
En la presentación de mi segundo disco.
En el Estadio Nacional
En Tarapoto

Luego grabé un segundo disco llamado "Vivo", que es historia aparte que te la contaré un día. Igual duró dos años hacerlo aunque, ese sí, lo pagué entero.

Esos discos, me llevaron a hacer giras por varios países: México, Chile, Panamá, Costa Rica, Venezuela, Francia, Italia y por supuesto todo el Perú.

Aquí algunas fotos:

En Panamá
En el norte de Perú
En Costa Rica
En instituciones educativas

También recibí ciertos reconocimientos por aportar a la promoción de valores:

Recibiendo un premio de parte de la Ministra de Desarrollo Social del MIMDES del Gobierno Peruano
Ganando premios Cristomanía de México.

Lo importante no era solo cantar sino ayudar.

Así con los años mi música fue reconocida como música que podía ser escuchada por mucha gente comprometida con diversas causas de promoción humana.

Había podido ser fiel a esa primera idea de cantar mensaje que le sirviera a la gente.

Lejos quedaba aquel día en el que mis compañeros se rieron de mí en el salón: Me superé y fui fiel a mi vocación, la idea original.

Y lo digo porque Cantademia fue el nacimiento natural de algo que estaba en mí: las ganas de ayudar pero también el deseo de liberar de la timidez a aquellos que quieren probar el poder de la música.

Cada presentación que realizaba, tenía un denominador común: los organizadores se juntaban al final para conocerme un poco más y preguntarme: "¿Cómo puedo hacer para un día cantar?"

Se daban cuenta que la música ayudaba a liberarse, a empoderarse.

Y eso, me llevó a preguntarme muchas veces si debía enseñar lo que había aprendido de la música.

Aquí en Costa Rica.

En Costa Rica

Lo que Cantademia significa

Cantademia tuvo un nacimiento natural. Quería compartir lo que había aprendido porque sé que el poder de la música puede ayudar a despertar la confianza y la creatividad de los niños y adolescentes.

El canto es una herramienta poderosa para el autoconocimiento y la expresión.

Con el tiempo entendí que mi propósito personal es lograr que los alumnos de Cantademia sean maestros de emociones y guías de vida, utilizando el canto como su idioma universal para comunicar sentimientos e ideas de manera creativa y poderosa.

Cuenten conmigo porque a esto le dedico mi vida entera.

Un día les comentaré con más detalle lo que significa para mí este propósito que guía mi vida. 

Pero es que lo que veo, es que ahora los niños y adolescentes se enfrentan a problemas que antes no, con las redes sociales y los juegos pues, están hechas para estar pegados a ellas.

Puedo comprender que como empresas busquen su beneficio pero jugar con esas adicciones en los niños pueden quitarle posibilidades a nivel de desarrollo personal.

Me refiero a esa confianza y esa timidez a la que los niños se suelen enfrentar. 

Las redes y los juegos en lugar de ayudarlos a socializar los pueden aislar más. Por eso es que Cantademia nació. Nació para formar niños con más confianza y conectados a sus emociones.

Para formar sus emociones y forjarlos como líderes.

Sí, eso mismo logra el canto. Lo hizo conmigo

"En Cantademia, despertamos la confianza y la creatividad de los niños, utilizando el canto como una herramienta poderosa para el autoconocimiento y la expresión. Transformamos a nuestros estudiantes en líderes inspiradores y artistas expresivos."

Cantademia es una experiencia de aprendizaje transformadora que fomenta la confianza y la habilidad musical en un entorno de apoyo.

Cantademia ofrece un PROGRAMA MUSICAL en la enseñanza del canto para lograr que los niños desarrollen su socialización y su talento musical:

Nuestro Programa Musical si bien se enfoca en el canto, son más que clases porque incluye:

1. En lo académico:
- Metodología exclusiva con clases online en vivo, dinámicas y accesibles, centradas en la enseñanza del canto, 2 veces por semana. Es decir, pensadas en ti que eres una persona ocupada pero con más clases y todas ellas muy divertidas. Son una belleza de entretenimiento.


- Niveles de estudio, para ver el avance del estudiante. En esos niveles tus niños con el tiempo aprenderán Técnica Vocal, Interpretación y Music Business para que realmente puedan tener una carrera exitosa.

- Cursos online con ejercicios para que el alumno practique en casa y comprenda al detalle lo que está aprendiendo.

- Recuperación de clases.


2. A nivel de eventos:
- 3 recitales al año para que ustedes como padres puedan ver su avance real, 1 campamento anual para padres e hijos para que se la pasen súper bien. Es una delicia de evento con talleres intensivos de actuación, baile, etiqueta, producción musical, concursos de bandas, karaokes en la que ustedes saldrán revitalizados.

- Y una sesión de fotos profesional al año.


3. Para mantener al padre de familia involucrado:
- Videos del progreso de sus hijos y talleres para padres, donde pueden aprender un poco de música y estar involucrado en el desarrollo musical de sus hijos.


4. En lo lúdico:
- Un perfil en la red social exclusiva para que ellos se relacionen con los demás alumnos a través de retos y desafíos en un juego que tenemos que se llama “Rising Popstar” con el que los alumnos pueden ganar puntos e intercambiarlos por premios reales como dispositivos, merchandising o instrumentos musicales.

Y todo lo armamos de una forma que logra un verdadero desarrollo en el niño.

De hecho nuestro slogan es:

"Enciende la Creatividad, Dirige el Cambio".


Y este es nuestro logo

Tiene forma de círculo que representa estabilidad y colaboración. Solo crecemos en la medida que nos relacionamos.

Además representa que Cantademia está hecha para ser la mejor academia de canto y logra que nuestros alumnos crezcan no solo como artistas sino como personas. 

Queremos que sean mejores.

El fondo rojo indica que está hecha por un equipo para el que el canto es una verdadera pasión.

El logo visto hacia la derecha, tiene 5 líneas curvas, es un pentagrama en movimiento. Representa a una persona cantando y logrando cambios positivos en los demás.

El logo visto hacia la izquierda, tiene a una persona con el cabello suelto al aire. Representa a la libertad que gana el niño al poder expresarse gracias al poder de la música.

El logo visto completo parece a un micrófono, de aquellos que tienen elegancia y estilo. Y representa la atención al detalle que le ponemos todos los que estamos en el equipo porque de verdad Cantademia promete una experiencia de aprendizaje transformadora que fomenta la confianza y la habilidad musical en un entorno de apoyo


¿Quieres formar parte de la familia Cantademia?

Es hora de luchar contra el aislamiento de los niños en los dispositivos electrónicos y las redes sociales para que puedan expresarse creativamente.

Y tú puedes ser parte de esa lucha.

Conversemos aquí sobre nuestro Programa Musical.

Te prometo que desde la primera clase verás resultados en tu niño/a.


Inscribe a tu niño o niña a nuestro Programa Musical y celebra que ahora tiene más confianza y está más conectado a sus emociones.